He descubierto que me gusta la arqueología cinematográfica. Hablo de películas olvidadas por el público, y en ocasiones hasta por la crítica. No sé dónde leí sobre Sorcerer (Carga Maldita, en español), dirigida por William Friedkin, me resultó interesante y me la descargué gracias a Emulevisión.
Friedkin es el director de dos de mis all time películas favoritas: French Connection y El exorcista. Uno de esos directores que, en su época más inspirada (principios de los 70) intentaban cosas complicadas y les salían. Sorcerer fue un bluff en taquilla: No solo el título hacía esperar al público una trama sobrenatural (era el director del exorcista, al fin y al cabo) sino que la producción tuvo muchos altibajos y salió mucho más cara de lo inicialmente presupuestado. Además tuvo la mala suerte de estrenarse la misma semana que Star Wars.
Durante los 70 en la industria de Hollywood se copió en plan mamporrero el modelo de director-autor del cine europeo de los 60. Esto ofreció algunos éxitos iniciales (El Padrino, sin ir más lejos) pero rápidamente los directores abusaron del sistema hinchando los presupuestos hasta el extremo de hacer quebrar (literalmente) a la empresa productora. Esto sucedió a finales de los 70 con La puerta del Cielo (Michael Cimino) y también con New York New York (Scorsese), Apocalypse Now (Coppola) o este Sorcerer. El modelo de películas enfocadas al gran público (Spielberg, Lucas, Zemeckis) se iba a imponer en los 80.
Y el caso es que Sorcerer es bastante buena, en mi opinión. Puedo entender que no fuera un éxito en taquilla por su historia llena de perdedores, pero hay varias escenas técnicamente muy complejas de hacer, la tensión de la segunda mitad de la historia es increíblemente alta, y no puedes evitar pensar que se comete una pequeña injusticia por no tenerla más en cuenta. Y sale Paco Rabal en su primera película 100% USA!
lunes, 9 de diciembre de 2013
viernes, 6 de diciembre de 2013
De vuelta a casa
Pues ya estoy de vuelta en Córdoba, y aquí me voy a quedar casi mes y medio, aprovechando todos los días acumulados por el crunch de los últimos 8 meses. Haré una escapada a Madriz para un par de cenas con amigos de allí, pero el resto del tiempo ya sabes dónde me puedes encontrar.
sábado, 9 de noviembre de 2013
Tercios de Flandes
No creo que sea muy conocido pero me gusta mucho la historia de la estrategia militar. Hace unos años estaba bastante empollado de la segunda mundial, pero como siempre la falta de uso de esos conocimientos y el paso del tiempo ha hecho que se me olvide casi todo.
Últimamente he cogido interés a la historia militar española. Es muy desconocida para el gran público porque se asocia al pensamiento de la derecha cavernaria, pero si consigues dejar de lado la política creo que hay muchas historias interesantes, lecciones que aprender, sucesos a evitar y eventos de los que sentirse orgullosos.
Cuando me compré el libro Tercios de Flandes la verdad no lo ojeé lo suficiente, y creí que me llevaba un estudio sobre la composición y las tácticas de aquellos ejércitos. En realidad es un repaso de la actuación de los distintos generales al servicio de los Austrias en las distintas campañas que abarcaron 40 años en lo que hoy son Holanda y Bélgica.
El autor no trata de ser neutral u objetivo. De hecho se refiere a los tercios en primera persona del plural ("perdimos aquella batalla...") pero en conjunto parece estar bien documentado y usa muchas narraciones de la época. Lo más interesante en mi opinión es la percepción de que los rebeldes flamencos usaron las artes de la propaganda mucho antes de que los medios de comunicación de masas la popularizaran, y lograron popularizar el mensaje anti-español y las semillas de la leyenda negra. En algunos casos justificado, en otros simples mentiras de guerra.
Aparte de esto, hay varias narraciones que explican el porqué las tropas españolas estuvieron casi siglo y medio sin ser derrotadas en las numerosas guerras en las que las ansias expansionistas y mesiánicas de los reyes de España se metieron en aquella época. No se debió a novedades estratégicas ni tecnológicas, sino más bien ideológicas: Aparte de una fiera devoción al rey y sobre todo a su defensa de la fe católica, los soldados españoles estaban fanatizados con el concepto de la honra, que les hacía superarse constantemente para que nadie dudara de su valía.
No recomiendo el libro a no ser que interese el tema, pero a mí me ha resultado interesante saber más de lo que fue el 'Vietnam' español.
Últimamente he cogido interés a la historia militar española. Es muy desconocida para el gran público porque se asocia al pensamiento de la derecha cavernaria, pero si consigues dejar de lado la política creo que hay muchas historias interesantes, lecciones que aprender, sucesos a evitar y eventos de los que sentirse orgullosos.
Cuando me compré el libro Tercios de Flandes la verdad no lo ojeé lo suficiente, y creí que me llevaba un estudio sobre la composición y las tácticas de aquellos ejércitos. En realidad es un repaso de la actuación de los distintos generales al servicio de los Austrias en las distintas campañas que abarcaron 40 años en lo que hoy son Holanda y Bélgica.
El autor no trata de ser neutral u objetivo. De hecho se refiere a los tercios en primera persona del plural ("perdimos aquella batalla...") pero en conjunto parece estar bien documentado y usa muchas narraciones de la época. Lo más interesante en mi opinión es la percepción de que los rebeldes flamencos usaron las artes de la propaganda mucho antes de que los medios de comunicación de masas la popularizaran, y lograron popularizar el mensaje anti-español y las semillas de la leyenda negra. En algunos casos justificado, en otros simples mentiras de guerra.
Aparte de esto, hay varias narraciones que explican el porqué las tropas españolas estuvieron casi siglo y medio sin ser derrotadas en las numerosas guerras en las que las ansias expansionistas y mesiánicas de los reyes de España se metieron en aquella época. No se debió a novedades estratégicas ni tecnológicas, sino más bien ideológicas: Aparte de una fiera devoción al rey y sobre todo a su defensa de la fe católica, los soldados españoles estaban fanatizados con el concepto de la honra, que les hacía superarse constantemente para que nadie dudara de su valía.
No recomiendo el libro a no ser que interese el tema, pero a mí me ha resultado interesante saber más de lo que fue el 'Vietnam' español.
sábado, 19 de octubre de 2013
Amazon no es la respuesta
Hace como un año decidí hacer un experimento: Publicar un relato en Amazon, a ver qué tal se daba.
El riesgo era escaso: El relato elegido (éste, por cierto) tiene demasiadas páginas para los concursos literarios, así que no tenía apenas salida. Aparte de eso publicar es gratis, apenas unos formularios online a rellenar. Amazon se queda con un tajo de lo que saques, y a tirar millas.
Si la cosa salía bien, me pensaría publicar la novela usando el mismo sistema... pero el caso es que no. Apenas ha vendido 21 copias en un año, y a base de chantaje emocional a amigos y familiares. No hice promoción alguna fuera de mis allegados, pero la verdad es que no sé a qué otro recurso de marketing podría haber recurrido.
En fin, igual que nos pasó con el lanzamiento del EcoFish en iOS, se prueba que sin una estrategia de márketing no hay manera de que los productos puedan competir en el mercado de la cultura. Veremos si aprendo la lección para el futuro.
El riesgo era escaso: El relato elegido (éste, por cierto) tiene demasiadas páginas para los concursos literarios, así que no tenía apenas salida. Aparte de eso publicar es gratis, apenas unos formularios online a rellenar. Amazon se queda con un tajo de lo que saques, y a tirar millas.
Si la cosa salía bien, me pensaría publicar la novela usando el mismo sistema... pero el caso es que no. Apenas ha vendido 21 copias en un año, y a base de chantaje emocional a amigos y familiares. No hice promoción alguna fuera de mis allegados, pero la verdad es que no sé a qué otro recurso de marketing podría haber recurrido.
En fin, igual que nos pasó con el lanzamiento del EcoFish en iOS, se prueba que sin una estrategia de márketing no hay manera de que los productos puedan competir en el mercado de la cultura. Veremos si aprendo la lección para el futuro.
viernes, 4 de octubre de 2013
Friends
Acabo de terminar de ver todas las temporadas de Friends. Me ha llevado varias semanas, pero ha merecido la pena.
Recuerdo cuando comenzó a emitirse en Canal plus en los 90. Me cayeron mal los protagonistas por ser demasiado guapos, pasarse el día tomando café y charlando. El video clip haciendo el mono con la banda de la sintonía original tampoco ayudó. Pero al final me cayeron en gracia los personajes, y me enganché a la serie. Dejé de verla cuando (en mi opinión) la serie perdió su esencia cuando cambiaron el centro de la trama de Ross y Rachel a Mónica y Chandler, así que no terminé de ver las 3 últimas temporadas... hasta hoy.
Recuerdo noches de charlas con mis amigos y amigas fantaseando cuál de cada uno de nosotros era más parecido a los personajes. Recuerdo ver una y otra vez los DVDs con mis compañeros de piso de Madrid (Recuerdas, Nekane?). De algún modo Friends se convirtió en parte de mi vida.
Incluso creo que terminó siendo una cosa generacional. Mierda, me imagino dentro de 20 años hablándoles a los chavales de lo genial que era la serie y pondrán caras de asco. "Esa es una serie para viejos", dirán. Cómo hacerles entender lo importantes que fueron esos personajes en mi vida? Las desilusiones porque Rachel y Ross no terminaban nunca de encontrar la manera de vivir juntos? Esa relación especial de colegas que tenían Chandler y Joey, esa intimidad tan especial que no siempre llegamos a tener con nuestros amigos?
No sé dónde leí que el cerebro guarda la información de los personajes de nuestras series favoritas en el mismo lugar donde guarda la de los amigos de verdad. Y en el episodio final, cuando cada uno sigue su vida por separado, algo me hizo sentir muy triste. Como si se me despidiera de amigos de verdad. Como un pequeño funeral. Qué mierda, no?
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