domingo, 9 de marzo de 2008

San Francesc


Recientemente visité San Francisco de nuevo, gracias a que mi empresa nos pagó el viaje a varios del equipo para asistir a la GDC. De las ciudades del mundo que conozco, San Francisco es una de mis favoritas.

Las ciudades norteamericanas, particularmente L.A., me hacen pensar que sus pobladores no tienen realmente ningún apego por la historia del suelo que pisan. Sencillamente construyen, viven, trabajan y luego se van. No sé, es un aire pragmático. Del estilo ‘lo construimos para ser usado’. Apenas hay una intención estética. Además todo tiene dos estados: Nuevo o decrépito. Como esos ancianos que al jubilarse pierden todo interés por la vida y envejecen 20 años en unos meses.

En un mismo barrio puede haber varios tipos de estilos de construcción, alternar joyerías y solares asquerosos, aceras de cemento sencillo... todo tiene un aire de provisionalidad, se les acabó el plazo para construir la ciudad y la terminaron de cualquier manera. Mientras, en Europa los edificios tienen marcas, desconchones, arrugas del tiempo que la gente pasó con ellos. ‘Si, he estado aquí 80 años. Y otros tantos me quedan’, dirían.

Menos San Francisco. Bueno, desde luego hay también zonas muy americanas, pero muchos de sus rincones parecen sacados de una ciudad europea: Hay pequeños monumentos, detalles estéticos ‘for the sake of it’ y muchos edificios artísticamente resaltables… te hacen pensar que a sus habitantes les importa lo que sucedió allí o la gente que vivió antes.

No se parece en nada a L.A.. Esta es una ciudad salida de madre, una metástasis urbana que se extiende por California sin control. Se les fue de las manos hace mucho tiempo. Supongo que por eso nadie pone un interés particular en dejar su marca en sus entornos. Dar cobijo a tanta gente que se acumula allí es la prioridad.

A veces pienso si estas ciudades cambiarán con el paso de los años y se irán transformando en lugares que reflejan la historia de sus habitantes (a la europea), o si en realidad las ciudades americanas son unas adelantadas, y las ciudades europeas del futuro serán también lugares de paso, que a nadie importe. Basta ver cualquiera de las ciudades dormitorio del cinturón de Madrid para sospecharlo.

Supongo que el tiempo lo dirá.

1 comentario:

Porerror dijo...

Coincido contigo en tu apreciación de San Francisco, mi segunda ciudad favorita después de Londres (por motivos totalmente diferentes). Creo que a su encanto también contribuye su halo mediterráneo, ¿no crees? con olivos, solecito...
La reflexión que planteas sobre las urbes yanquis es muy interesante, y si te fijas, en casi todas las pelis de ciencia ficción (hechas por yanquis) parece que en el futuro las ciudades serán de nuevo cuño, como si no llevaran allí cientos de años. Pocas son las que se preocupan de dar un aire verosímil a la ciudad del futuro, tal vez Blade Runner suponga una honrosa excepción, y eso que también basa su encanto en cosas tecnológicas y ultramodernas.